En Estados Unidos no existe una religión oficial. La constitución del país deja claramente sentada la separación de la Iglesia y el Estado, el respeto por todas las religiones y la garantía de libertad de culto y de creencia para todos sus habitantes.
La Primera Enmienda a la Constitución garantiza el derecho inalienable de cualquier ciudadano estadounidense a seguir, o no, cualquier sistema de creencias religiosas y a llevar a cabo las prácticas relacionadas con sus creencias, siempre y cuando no interfieran con los derechos legales y civiles de otra persona, o cualquier ley razonable, y sin por ello exponerse a ofensa o persecución.
Desde su origen como nación la religión ha tenido un lugar central en la vida americana. La práctica religiosa en Estados Unidos se caracteriza tanto por una amplia diversidad de creencias y como por su alto nivel de adhesión. Según datos del censo de 2011, la mayoría de los encuestados admitió que la religión juega un rol muy importante en sus vidas, una proporción poco común en las naciones desarrolladas.
Como país multicultural de inmigrantes y de personas procedentes de diversos orígenes étnicos y culturales, Estados Unidos se han convertido en uno de los países de mayor diversidad religiosa en el mundo.

Prácticamente todas las religiones del mundo están presentes, en mayor o menor cuantía, en Estados Unidos. Las tres principales religiones del mundo, cristianismo. judaísmo e islamismo, están presentes en el país. Predominan los grupos de protestantes (varias denominaciones) y los católicos romanos. Entre los inmigrantes de origen hispano o latino, la religión predominante es la católica.
